Poeta de hoy en Madrid, España
Fernando Penín López-Terradas
Elegía por la muerte de mi padre
... Y que guardes la piel de los sonrojos.
A “Penique”, In Memoriam
Ya pertenece a todos tu silencio.
Y dentro del silencio, tus recuerdos,
que son como las flores de tu alma
sin pétalos, sin pétalos de tiempo
que puedan abarcar toda tu calma.
Y dentro del silencio, tu esperanza,
tu brisa y el cadáver de tus sueños,
tu forma de reír y tu mirada.
Duermes, y todo acaba
así, sin una gota
de más, callándose...
Y todo está callado. Por ti callan
las palabras, y bastante hablan.
No duermes por la mañana que ya no verás nunca,
ni por tus hijos, duermes
como la luna; como si fuera tuya
la espuma blanca, como el mar a lo lejos
que no te cabe; y está en huelga la música
por donde sales, definitivamente
tuya, distante...
Duermes como si fueses espejo de la duda
que fue tu carne, como si los cristales
de cada tarde se uniesen en tu cuerpo
sin despertarte, y como si tu sangre
guardase el eco
de las palabras y aún fuese un continente
para encontrarte.
¿Cómo decirte adiós! ... Llevo manojos
de despedidas que hablan de tus hechos,
de tu forma de ser, de tu árbol-techo.
Pero tú eres clarín de tus arrojos,
peón que no coronará el despecho,
jardín de mariposas al acecho...
Quiero darte las nubes a tu antojo,
Quiero emplumar la savia que has deshecho,
y recorrer contigo todo el trecho
de tu muerte poblada de rastrojos.
Quiero dejarte ir al que sospecho
túnel o pasadizo, hacia el helecho,
y que guardes la piel de los sonrojos.
Quiero dejarte así, dulce, derecho,
clavado en este mundo contrahecho,
plantado en la raíz de mis hinojos.
Porque será de alondras tu barbecho,
y aunque no sepan dar cuenta del hecho,
dirán que es primavera por tus ojos.