EL CANTAR DE LOS CANTARES  DE SALOMÓN

 

por  Elvira Levy

 

 

“Bésame con los besos de tu boca”, leemos en el primer versículo del más universal poema de amor, acaso innecesario de mencionar por su grandiosa celebridad. Nos referimos a El Cantar de los Cantares, “SHIR HASHIRIM” (en hebreo), el más bello cántico bíblico. Libro que suscitó la mayor polémica del tiempo, no sólo por el tema y su composición sino además por la autoría –adjudicada a Salomón- e incluso por la fecha de su redacción.

 

Mas, antes de adentrarnos en su comentario, recordemos brevemente la historia de su autor, hijo del rey David y Betsabé. Salomón, cuyo nombre proviene de Shalom (señal de paz y salud), a quien no le pertenecía la corona de Judea y Samaria por no ser el primogénito, fue elegido por su padre y ungido rey por el sacerdote Sadoc. Tenía entonces 25 años de edad.

 

Su reinado (aproximadamente 1015-977 a.C.) fue una época extraordinaria de paz y prosperidad de Israel: pueblo que había  sufrido miserias, intolerancias y exilios; se hallaba en aquellos momentos de expansión, negociando e inter- cambiando productos con la rica Fenicia, de la cual recibía mercancías y las preciadas maderas del Líbano. Asimismo, los navegantes traían metales y piedras preciosos de la India y Arabia. Salomón, heredero de un vasto reino -- fruto de las guerras y conquistas territoriales de su padre David --, sólo tenía que consolidarlo.

 

Uno de los primeros actos de su reinado fue ordenar matar a todos sus enemigos, incluso su hermano mayor; otro, su boda con  la  hija  del  faraón ,    asegurándose  así  la  amistad  y  las fronteras con Egipto.  Pero el hecho real más trascendental fue cumplir con su promesa a Dios: la construcción del Primer Gran Templo de Jerusalén (destruido posteriormente por  Nabucodonosor), en el mismo sitio donde hoy sólo  permanece una alta pared de grandes piedras, el Muro de las Lamentaciones, único vestigio de las murallas que rodeaban el Segundo Gran Templo.

 

La sabiduría de Salomón superaba a todos los grandes de su tiempo, tanto que su nombre se ha convertido en sinónimo de sabio. Rey y poeta, fue un hombre adelantado a su época  pues interesado en todo su entorno; sus conocimientos abarcaban la filosofía, la religión y la Naturaleza. Y, por supuesto, el escritor de los Proverbios, el Eclesiastés y el Cantar de los Cantares, de cuya autoría había sido puesto en duda aunque más tarde muchos investigadores opinaron que únicamente en su reinado, pleno de bonanza, podía haberse escrito tal poema. Sólo un gran amante como Salomón (se dan cifras increíbles del número de sus mujeres), con su experiencia y capacidad amatorias pudo escribir el Cantar. Y sólo quien haya amado mucho; quien haya padecido y gustado los dolores y placeres del amor, puede comprender  el Cantar de los Cantares.

 

 

 

Diferentes teorías de interpretación

 

Ahora expondremos las distintas teorías e investigaciones realizadas por los primeros doctores rabínicos hasta sus análogos cristianos, desatando  -- como habíamos dicho -- la mayor controversia a través de los siglos al considerar al Cantar como un libro profano, imposible de ser incluido en la Biblia.

 

Según la lectura de aquellos comentaristas, llegamos a la conclusión de que existen varias y diferentes interpretaciones del texto salomónico. Surgidas en épocas y métodos distintos de estudio, han formado un colosal árbol interpretativo de cuya copa extraeremos cuatro ramas esenciales, citando algunos de sus comentaristas.

 

La primera considera al Cantar como una alegoría, designando al personaje femenino (la amada, Sulamita) como el pueblo judío, y al amante como Yahvé o Dios. Es decir, la historia de Israel en el exilio que llora la pérdida de su amado, a las distintas fases de la alianza de Yahvé con su pueblo, desde su éxodo hasta la aún hoy esperada llegada del Mesías. Teoría inicialmente presentada en el TÁRGUM (llamado Midrash o Comentario):  traducción parafrástica de la Biblia, del arameo al hebreo. No obstante su germen mesiánico, esa teoría rechazó el cariz esotérico.

 

Asimismo, el cabalista español Abraham Abulafia (1240-92) expuso, basándose en los procedimientos hermenéuticos de la Cábala, otros siete senderos o niveles de estudio de la Torá o Biblia, que intentaron esclarecer la aparente oscuridad del texto salomónico. En el Zohar leemos esta bella apología: “... Entonces el mundo fue puesto sobre su fundamento (el Cantar) y todas las ventanas del cielo se abrieron de par en par para irradiar luz; nunca antes hubo tanta alegría como la de aquel día; entonces todos los seres del cielo y de la tierra entonaron un canto: el Cantar de los cantares...” Postura enunciada también por el rabí Aquiva; quien, señalando la relación amorosa de Dios con el pueblo de Israel, dijo que “si la Ley no hubiera sido dada, el Cantar hubiera bastado para guiar al mundo”. Rabí Aquiva, al luchar apasionadamente por el amor de la que sería su esposa, revalorizó el papel de la mujer en la historia del pueblo judío.

 

La teoría alegórica fue apoyada por el rabí Salomón de Troyes (siglos XI-XII) y su nieto Samuel ben Meir y Abraham ibn Ezra de España. En el siglo XVI, Isaac Abrabanel opinaba que Salomón personificaba la Sabiduría, y Sulamita era una figura alegórica. Su nieto León Hebreo y los comentaristas Rossermüller  (siglo XVIII)  y  Kuhan  (siglo XX) adoptaron aquellos argumentos, mientras Lowisohn (siglo XIX) prefirió interpretar el Cantar como el triunfo del amor puro y verdadero de una pastora por su pastor, rechazando la tentación de lujos y placeres que le ofrecía el rey.

 

Cuando los comentaristas aceptaron plenamente al Cantar como una alegoría confirmando a Sulamita en el rol del pueblo judío o la Sinagoga, y al amante como Dios, los exégetas cristianos adoptaron esa teoría transformando la Amada en la Iglesia, y el Amante en Cristo. Recordemos que, al traducir la Biblia, Fray Luis de León fue procesado por la Inquisición.

 

Interesante es la propuesta del sacerdote jesuita John Craghan, que dividió el Cantar en cuatro senderos interpretativos: 1º la alegoría, admitiendo la postura antes citada; 2º, cúltica, donde lo asocia al mito de la fertilidad pagano; 3º, como una obra teatral (tesis formulada por Ernesto Renán). Un drama, con un hilo argumental, diálogos y personajes, donde se habla de las alegrías y pesares del matrimonio. Por último, Craghan  esbozó el camino literario, es decir, el Cantar como poesía amatoria, escrita en un lenguaje espontáneo; una colección lírica que refleja los diversos estados anímicos de los amantes: felicidad, pesar, encuentros y desencuentros amorosos. Amor en todas sus facetas.

 

Refiriéndonos al aspecto cúltico, algunos otros investigadores -- apoyados en la religiosidad de Israel --, sospecharon que este pueblo podría haber asimilado ciertos cultos paganos, himnos y letanías cananeas, que luego trasladaron a distintos libros  bíblicos.   Conforme  con esta teoría,   el Cantar sería la

evocación de un culto agrario de la fertilidad que, celebrado en esa zona, se practicaba en todo el mundo antiguo bajo diferentes nombres y dioses:

 

Ea y Damkina (Dumusi e Innana) en Sumer; Osiris e Isis en Egipto; Tammuz e Ishtar  en Babilonia; Baal y Astarté en Fenicia; Adonis y Afrodita en Grecia; y Dodó y Sala en Palestina. (Estos nombres varían, según los investigadores.)

 

Era un ritual de resurrección y matrimonio que se festejaba durante el inicio de la primavera con oraciones y cantos, exaltaciones del amor y la fecundidad de la Madre-Tierra (recordemos la Pachamama en América del Sur). Con frecuencia, el dios-padre se representaba como el Rey mientras que la diosa-madre era la sacerdotisa principal de la divinidad femenina. En la semejanza del culto Tammuz-Ishtar con el Cantar, se puede observar que en el primero leían sus himnos en el octavo día del culto, mientras que el Cantar (el primero de los opúsculos) se lee en el octavo día de Pesah o Pascua judía. En el culto pagano se celebraba la resurrección del dios y su matrimonio con Ishtar. El cantar de Dodó y Sala era equivalente a los dioses babilónicos.

 

Otros autores argumentan que el nombre de Salomón procedía de Sulmán, dios de la fertilidad, y Sulamit o Sulamita, como su femenino. Y también algunos términos del Cantar  se refieren a la liturgia cúltica agraria:  vino, viña, casa del vino, racimos de uva, mirra, incienso, manzana, mandrágora, cedros, etcétera, jardines y viñedos en flor (primavera); los lamentos por la ausencia y búsqueda del amado, recordarán la muerte y el descenso del dios a los infiernos. En muchos de estos ritos de la naturaleza y la fecundidad, la protagonista es la diosa mientras el dios asume un papel secundario, a veces personificado por un pastor. La postura cúltica se puede leer en todas las literaturas del Cercano Oriente.

 

Antecedentes. Temática. Composición. Simbología

 

Habría sido casi imposible a Israel, luego de sus numerosos exilios, soslayar la influencia de sus vecinos, que dejaron su impronta en todas las facetas de la vida del pueblo judío y, por ende, en la Biblia, libro sagrado que heredamos en Occidente.

 

Los antecedentes literarios egipcios comprenden colecciones de canciones, las cuales influyeron en el Cantar.

Primero se encontró Harris-500, papiro del templo funerario de Ramsés II en Tebas, que contiene cuatro colecciones: “La fuerza del amor”, “Canciones del campo”, “Cantos del arpista”, y “Cantos felices para acompañar el amor de la novia”.

Segundo, el papiro de Chesterbeauty I (época de Ramsés, Tebas) abarca “Cantos de la alegría del corazón y “Los tres deseos”.

Tercero, “Cantos del jardín (o del huerto)”, hallado en el papiro de Turín.

Y cuarto, “Los cantos al borde del agua”, descubiertos en un vaso de El Cairo. Finalmente, en una estela ofrecida a la diosa Mut de Karnak, se encontró el “Epitafio de una princesa etíope” donde aparecen expresiones en la disposición más tarde retomada  en el Cantar.  Generalmente, a esas canciones se le atribuían poderes mágicos: se cantaban seguida y repetidamente (como las mantras) para conseguir el efecto deseado. Algunas de ellas, iniciadas con nombres de flores, se recitaban mientras las mujeres tejían guirnaldas de aquellas flores o exhibían ramos en sus manos. Algo similar sucedía con el Cantar. Hay otros paralelismos con himnos sumerios dedicados a Marduk. En babilonia se hacían conjuros empleados para la sanación mágica, con estrofas como ésta: “Como el lapislázuli/ yo deseo lavar tu cuerpo;/ como mármol debe brillar tu rostro;/ como la plata pura, como el rojo oro/ yo quiero quedes purificado”. En el Cantar (5.10-15) hay una descripción del amado semejante,   mas  no  es  un  conjuro  de sanación sino de amor para influir en los sentimientos de la amada. En El mensaje de Ludingira”, texto sumerio de cuatro tabletas, en la segunda de ellas se encuentra un calor procedente del Cantar con la descripción de los personajes, con sus metáforas de piedras preciosas y metales.

 

En cuanto a la temática, fundamentalmente el amor (Yahvé, la amada, el rey, el hombre) en toda su dimensión, dividiéndose en: introducción; 1º Nace el amor; 2º Crece el amor; 3º Cortejo nupcial; 4º Juegos del amor; y 5º Triunfo del amor. Algunos traductores le dan diferentes subtítulos.

 

Los ciento diecisiete versículos no son un solo cántico sino diversos, perfectamente identificados; tampoco una antología poética, porque todas las canciones se hallan enlazadas por versos de transición que ofrecen una cierta unidad narrativa. Cualquiera fuese su origen, prueba de que fueron compuestas para ser cantadas, quizá dramatizadas como en “Los cantos del jardín” (egipcio).

 

En el poema, hallamos palabras claves, frases y loas con  simbologías  análogas.   Novia,  amada:  hermana; hermano es también amado. Dueña de casa: maestra; dulzura de la voz femenina, cualidad muy apreciada en Egipto y en los libros sapienciales: “Déjame oír tu voz,/ tu dulce voz” (2-14); alabanza comparando la Amada con la elegancia de una yegua (1-9). El canto III de “La fuerza del amor” es similar a: “¡Cómo nuestro lecho ha florecido (o reverdecido)!” (1-16); y en “tus rizos son púrpura, / un rey queda preso en sus trenzas.” (7-6). El versículo 8.7 evoca las inundaciones del Nilo: “ aguas inmensas / no podrán apagar el amor ni los ríos anegarlo.” La Amada es la única, la “sin igual entre las mujeres”.

 

La  descripción de la belleza femenina está formada casi exclusivamente, comparando el cuerpo humano con objetos de la realidad inmediata; aspectos visuales con el paisaje circundante (rasgos geográficos de Israel) donde aparecen también el oro, el marfil, el zafiro, el alabastro, la perla y la plata, entre otros metales y piedras, incluso para describir al Amado. Asimismo hay especias y aromas, flores, frutos y maderas, árboles y animales: canela, azafrán, comino, granadas, palmeras, cipreses, viñas, etc., perfuman las canciones. En el manzano, símbolo del matrimonio, subyace la profunda filosofía sumerio-acadia sobre el origen del hombre y su destino. Las pasas, las mandrágoras y las manzanas tienen poderes afrodisíacos, amor y fertilidad. El vino, elemento importante que estimula la alegría de vivir. Su color rojo, color de la sangre, incita a la vitalidad y la reencarnación. Viña, huerto, campo: términos / símbolos sexuales, como la “mano” es el falo.  El Líbano era el país de la sabiduría y todo lo que de él se desprendía: cedros, maderas, arroyos, perfumes. La azucena es el símbolo de la belleza; la paloma, inocencia, pureza y vivacidad. Son numerosas las palabras que el poeta utilizó para expresar sensaciones, estados anímicos ,   etc. ,   humanizando aguas ,   fuentes ,   cervatillos, cabritos ..., vocabulario que debemos abreviar por la concisión de nuestro ensayo. Tal vez Sulamita proceda de Salomón, o de Sulem o Sunem, ciudad de la tribu de Isachar, patria de Abisag, sulamita que aparece en Reyes (I-3; II-17); Tirsa era la capital de Israel en el reinado de Jeroboam (975 a 924 a.C.).

 

En la composición del Cantar, se observa:

a) Cantos de notable longitud y de unidad, como los WASFAS (palabra árabe): descripciones que se aplican a canciones; poemas que elogian la perfección del cuerpo humano.  Ejemplo  es  el  canto  siete,  que  alaba  los  dones  de  la  bella  Sulamita.   Incluso,   la  vigorosa   descripción   del   campo  en  primavera   (7.12-14) ;    el  cortejo  de  la  boda  de  Salomón (3.7-11) y la fuerza del amor en el canto 8.6-9, entre otros.

b) Otras canciones claramente definidas, que se repiten y funcionan como estribillos: “Yo os conjuro, mujeres de Jerusalén, por las ciervas, / por las gacelas del campo, / no despertéis, / no desveléis al amor / hasta que lo desee.” Versos que dice el protagonista masculino en C.2-7; 3-5; y 8-4. Probablemente, esta estrofa sería cantada por el coro o los asistentes, de forma análoga a las posteriores canciones jasídicas. Igual repetición ocurre con los versos del abrazo que ella recita dos veces: ”Su brazo izquierdo bajo mi cabeza, / con el derecho me abraza.” (C. 2-6; 8-3). O en la posesión del Amado (C. 2-16; 6-3).

c) Frases o textos breves que enlazan dos canciones, introducidas para construir el diálogo y la acción del tema siguiente; por ejemplo se anuncia la llegada del novio que canta a la primavera: “brotan flores en la tierra, / en nuestra tierra; / la higuera madura sus frutos, / las viñas en flor exhalan su aroma; / levántate, amiga mía, hermosa mía, ven.” (C. 12-13). O cuando las amigas de la novia (en el Coro) preguntan  por  las  cualidades  del Amado  (wasf masculino) :

   ¿  En  qué  supera  tu  amor  a  otros amores ,   / que así nos conjuras?” (C.5.8-9); Seguidamente, ella expresa cómo es su amado (wasf); o cuando el coro ruega a Sulamita que baile y una pregunta siguiente da lugar a un extenso wasf femenino que elogia a la novia (C.7.1-10).

 

Hemos comprobado que la lectura del Cantar ofrece diversas interpretaciones que despiertan sutiles canales de exploración místico-poético. El primero, porque como poema alegórico místico, un diálogo de amor entre Dios y el hombre, con frecuentes alusiones al Edén e impregnándose con la belleza de sus frutos,  aromas y paisajes  (el retorno al origen primigenio, evocando la nostalgia del Paraíso perdido...): Adán frente a Dios y dios frente a su imagen (“Y vio Dios que era bueno cuanto había hecho” (Génesis, 1-31), es también una epopeya del pueblo judío, desde su salida de Egipto hasta la aún esperada venida del Mesías. Y segundo, un canto de amor del hombre y la mujer que, elevado a su máxima medida de entrega recíproca, de íntima comunión de cuerpo y alma, es reflejo e imagen de Dios entre los hombres. Entonces, cómo no usar el lenguaje poético, que intenta expresar aquello intransferible, tan sutil, tal vez imposible de definir en su total magnitud.

 

Elvira Levy

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

 

-               “El Cantar de los Cantares y el Libro de la Sabiduría”, JOHN F. CARGAN, Sal Terrae,    Santander, 1981;

-               “Yo soy Azucena de Sharon”, FRANCISCO RODRIGO DOMÍNGUEZ, Ed. Prydesma, Madrid, 1987;

-               Comentario sobre el C. De los Cantares”, EZRA DE GERONA, Ed. Indigo, Barcelona, 1998;

-               “El cantar más bello”, EMILIA FERNÁNDEZ TEJERO, Ed. Trotta, Madrid, 1995;

-               “El Cantar de los Cantares”. Comentario espiritual, UBALDO TERRINONI, Ediciones Paulinas, Bs.As., 1985;

-               “El C. De los Cantares”, versión de NICOLAS DE LA CARRERA, Ed. Nueva Utopía, Madrid, 1997;

-               “El C. de los Cantares”, comentarios de ERNESTO RENAN, Ediciones Modernas, Bs. As., 1943.

 

 

 

 

 

 

 

El rey Salomón (a la derecha), junto al rey David (Palacio del Escorial)

King Solomon (at right) with King David (Escorial’s Palace, Madrid)

 

 

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Salomón, sobrepasó los demás reyes de la Tierra en riqueza y sabiduría

Solomon surpassed all the kings of the Earth in riches and wisdom

 

 

 

 

 

 

Salomón juzgando a las dos supuestas madres, según el relato bíblico

Solomon judging the two supposed mothers, according to the biblical tale

 

Más ilustraciones al final de la versión inglesa

 

 

 

 

The Song of Solomon

 

 

Author: Elvira Levy

English version by Mariette Cirerol

 

 

“Kiss me with the kisses of your mouth”, we read on the love poem more universally known first verse; perhaps unnecessary to cite down, so grandiose is its celebrity.

 

We are referring to The Song of Songs, -- SHIR HASHIRIM in Hebrew --, the most beautiful biblical canticle. A book that gave rise to the major controversy of the time, not only because of the theme and composition, but also for its authorship – normally given to Solomon --; and even for the date it was written

 

But, before entering the subject, we would briefly recall its author’s history. He was one of the sons of King David and Bathsheba. The name of Solomon comes from Shalom (sign of peace and health). He was not the first son of David and because of that Judea’s and Samarian’s crown was not to belong to him. But he was the chose of his father who made priest Sadoc to anoint him king. He was 25 years old, then.

 

His reign (approx. 1015 – 977 BC) has been an epoch full of peace and prosperity in Israel: a land that had suffered from misery, intolerances and exiles. In those expansive moments, the country was negotiating and exchanging products with rich Phoenicia, receiving in return merchandises and the precious wood coming from Lebanon. There were also navigators  bringing  precious  metals  and  stones  from  India and Arabia. Solomon was the heir of a vast kingdom – fruit of his father’ s wars and land conquests --, the only thing he had to do was consolidate what David had achieved.

 

One of the first acts of his reign was to order the killing of all his enemies, included his own elder brother. Another one was to marry the daughter of the pharaoh; thus ensuring the friendship and frontiers with Egypt. But the real and most transcendental fact was to accomplish with his promise to Good: the construction of the First Big Temple of Jerusalem (which was later destroyed by Nebuchadrezzar), in the same place where stands today a big, high, stones made wall:  The Wailing Wall, unique remaining vestige of the ramparts then surrounding the Second Great Temple.

 

The wisdom of Solomon surpasses the one of all great personalities of his time; so clever he was that his name turned to be synonymous of sage. As a king and poet advanced to his epoch, he was interested on his whole environment, ranging his knowledge over philosophy, religion and Nature. He is the author of the Proverbs, the Ecclesiastes; and the Song of Songs, whose authorship was kept into doubt, even if later many scholars arrived to the conclusion that only upon his reign, which was full of goodness, such a love song could have ever been written. Only a great lover like Solomon (who – it is told -- had an incredible quantity of wives) with his experience and love capacity, could have created this Canticle. And only who had really loved; who had endured sorrows and delights from love, is able to understand the Song of Songs.

 

 

Different theories of interpretation

 

Now we shall expose the distinct theories and investigations made  by  the  first Rabbinic doctors until their  Christian followers; triggering – as told before – the biggest controversy throughout the centuries by considering the Canticle as a profane book, impossible to include in the Bible.

 

According to those commentators’ lecture, we arrive to the conclusion that there are various and different interpretations of the Solomon’s text, coming from distinct epochs of studies, and forming a colossal interpretative tree, from whose crown we shall draw four essential branches. We quote some of them:

 

The first considers the Canticle as an allegory, showing the feminine figure (beloved Sulamita) as the Jewish people; and the lover, as Yahweh, or God; meaning the history of Israel in exile, crying the lost of his beloved on different phases of the alliance of Yahweh with his people, from the exodus until the even yet waited Messiah’s arrival. This theory was initially presented in the TÁRGUM (called Midrash or Commentary): paraphrased translation of the Bible, from Aramaic to Hebrew; but, in spite of its messianic germ, this interpretation rejects the esoteric way.

 

All the same and taking as a base the hermeneutic Cabala’s procedure,  Abraham Abulafia – Spanish cabalist (1240-92) -- expounded another seven Torah’s or Bible’s study tracks or levels, that intended clarify what looks obscure in Solomon Song. In the Zohar, we read this beautiful apology: “... Then the world was put on its foundations (Song of Solomon) and all the windows of the sky opened from par to par to irradiate the light; never before it was such a glee as the one of that day; then all the creatures of the sky and earth sang a canticle: the Song of Songs...”. This stand was also enunciated by Rabbi Akiva, who drew attention on the loving relation between God and the people of  Israel.   He said  that  “if the Law were not given,  Solomon

 

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Song would have been enough to guide the world”. Rabbi Akiva, when struggling passionately for the love of who later would become his wife, reassessed the role of women in the Jewish history of literature.

 

The allegorical theory was supported by rabbi Solomon of Troyes (XI-XII centuries), his grandson Samuel ben Meir and Abraham ibn Ezra of Spain. In the XVI century, Isaac Abrabanel* thought that Solomon symbolized Wisdom; and Sulamita was an allegorical figure. His grandson, Leo the Hebrew, and commentators: Rossermüller (XVIII century) and Kuhan (XX century) adopted those arguments, meanwhile Lowisohn (XIX) preferred interpreting the Song as the triumph of the pure and true love from a shepherdess toward her shepherd, rejecting the temptation of luxury and pleasures offered by the king.

 

When the commentators fully accepted the Song as an allegory, confirming Sulamita in the role of Jewish people, or synagogue; and the lover as God; Christian scholars adopted that theory transforming the loved woman into Church, and the lover into Christ. We must recall that when translating the Bible, Fray Luis de León was arrested by the Inquisition.

 

Interesting what Jesuit priest, John Craghan, proposed, dividing the Song into four interpretative ways:

1 - The allegorical one: admitting the stances quoted before.

2 – The learned one: associating it to the pagan mythology of

      fertility

3 – The theatrical, dramatic one: following a storyline with

      dialogues and characters, talking about marriage glees and

      sorrows (theory formulated by Ernest Renan).

4 – The literary way, outlined by Craghan, meaning the Song

      of   Song   being   love   poetry  written  into  spontaneous

      language ;  a  lyric  collection  reflecting   the  diverse  soul

      moods: happiness, sorrow, good or bad entente; love in all

      its facets.

 

Referring ourselves to the learned aspect, we must say that some scholars – supported by Israel’s religiosity – suspected that the people could have assimilated certain pagan cults, canticles and litanies of Canaan, later transferred to distinct biblical books. According to this theory, the Song could have been an evocation to an agrarian cult about fertility, that used to take place in that zone y was followed into the whole antic world, through different names and gods:

Ea and Damkina (Dumusi e Innana) in Sumeria;

Osiris and Isis in Egypt;

Tammuz and Ishtar in Babylon;

Baal and Astarte in Phoenicia;

Adonis and Aphrodite in Greece;

Dodo and Sala in Palestine.

(These names varies according to the different investigators)

It was a ritual of resurrection and matrimony, celebrated at the beginning of spring with prayers and songs, exaltation of Mother Earth’s love and fertility (do recall the Pachamama of South America).

Frequently, God the Father was represented as a King meanwhile the Goddess-Mother was the principal priestess of a feminine Divinity. Studying the similitude between the Tammuz-Ishtar cult and the Song of Solomon, we may observe that, for the first, the canticle were read on the eighth day of celebration; meanwhile Jews read the first strophe of the Song of Song on the eighth day of Passover (Pesah). The pagan cult celebrated the resurrection of God and his marriage with Ishtar. The Song of Dodo and Sala was equivalent to the one dedicated to the Babylonian gods.

 

Other authors argue that the name of Solomon originated in Suleiman, god of fertility; and Sulamita is its feminine form. And that also some foregrounds of the Song referred to the learned agrarian liturgy: wine, vineyard, wine house, wine grapes, myrrh, incense, apple, mandrake, cedars, etc...; gardens and blooming vineyards; the sorrow for the absence and the search for the lover, would recall the death going down to the inferno of God. In much of these nature and fertility rites, the protagonist is the Goddess; meanwhile God assumes a secondary role, sometimes personified in a shepherd. The learned posture can be read in the whole literature of the Near East.

 

 

Foreground - Subjects - Essay - Study of symbols

 

It would have been almost impossible for Israel, after so many exiles, to dodge his neighbours’ influence, who leaved their stamp in all the facets of the Jewish people life; and still more, in the Bible, sacred book we inherited in the Western World.

 

Literary Egyptian antecedents contain some collections of songs, which had an influence over the Song of Solomon. First: the Harris-500 Papyrus, found in the funeral temple of Ramses II, in Thebes. It contains four collections: The strength of love, Songs of the country, Songs of the harpist, and Songs of happiness to accompany the bride’s love.

Second: the papyrus of Chesterbeauty I (Ramses epoch, Thebes). It contains Glee songs of the heart and The three wishes.

Third: Songs of the garden (orchard), found in the papyrus of Turin.

Fourth: Songs in the seaside, discovered on a vase in Cairo.

Finally, on a stele offered to Goddess Mut of Karnak, an Epitaph of an Ethiopian princess was found, on which appeared expressions later repeated in the Song of Solomon, in the same arrangement.

Generally, some magic powers were attributed to these songs, sang repeatedly (like mantras), to reach the wanted effect. Some of them, started with names of flowers, were recited when women weaved garlands or showed off bunches of those flowers in their hands.

Something alike happened with the Song of Solomon.

They are other parallelisms with Sumerian canticles dedicated to Marduk. In Babylon, spells were done for magic cures, with strophes like this one:

like lapis lazuli

 I want to wash your body;

 like marble, your visage must shine;

like pure silver, like red gold

I want you purified.

 

In the Song of Solomon (5.10-15) there is a similar description for the lover; even if it is not a spell for health, but a spell for love, to have an influence on the loved woman’s sentiments.

 

In The message of Ludingira, Sumerian text of four tablets; on the second one, there is some warmth preceding the Song of Songs in the description of the characters, with metaphors of precious metals and stones.

 

Speaking about the theme, there is fundamentally love (Yahweh, the loved woman and the man who loves) into its whole dimension, divided into:

1 – Love is born

2 – Love is growing

3 – Nuptial cortege

4 – Love plays

5 – Triumph of love

Some translators gave different subtitles.

 

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The hundred seventeen verses are not from a unique canticle, but from several ones, perfectly identified. Neither is it a poetical anthology, because all songs link together through transitional verses offering a certain narrative unity.  Whatever their origin was, they prove to have been created to be sung, perhaps played in theatres, like Egyptian songs of the garden.

 

We find in the poem some keywords, phrases and praise with similar symbols. Beloved bride, sister: brother means also lover. Housewife: teacher. Sweetness in feminine voice is a much praised quality in Egypt and in learned books:

 

Let me hear your voice

your sweet voice

(2-14)

 

Praising the beloved one, comparing her with the elegance of a mare (1-9). The song III of The strength of love is similar to: How verdant is our bed !  (1-16); and ...

 

your curls are purple:

a king remains prisoner in their plaits.

(7-6)

 

Strophe 8.7 evokes Nile’s inundations:

 

Giant waters

cannot fade away my love, neither rivers could  drown it.

 

The beloved one is unique, unrivalled among women.

 

Feminine beauty description is almost exclusively expressed by comparing the human body with objects of the surrounding reality; visual aspects with the country side (geographic characters of Israel), were gold, ivory, sapphire, alabaster,  pearls  and  silver also appeared;  even to define the beloved man. Species and smells: flowers, fruits, woods,  animals, cinnamon, saffron, cumin, grenades, palms, cypresses, vineyards, etc., perfume the songs. In the apple tree -- marriage symbol -- underlies the Sumerian-Arcadian profound philosophy about the origin of man and his destiny. Raisins, mandrakes and apples have aphrodisiac powers, love and fertility. Vine is an important element stimulating the joy of life. Its red colour, blood colour, means vitality and reincarnation. Vineyard, orchard, land are sexual symbols; and the hand is the phallus. Lebanon was the country of wisdom, and so was all what from it came out: cedars, woods, streams, perfumes, etc.. The white lily is the symbol of beauty; the dove means innocence, purity and vivacity. Numerous are the words used by the poet to express feelings, states of mind, etc., humanising waters, fountains, fawns, kids ... and we must stop mentioning because they are to much for the concise space of our essay. Perhaps Sulamita proceeds from Solomon, or Sulem, or Sunem, city of the tribe of Issachar, fatherland of Abishag, the Sulamit appearing in the Books of Kings (1-3; II-17). Tirtza was the capital of Israel during the reign of Jeroboam (975 to 924 BC).

 

In the composition of the Song of Songs, we observe:

A) Songs with a notable length and unity, like the WASFAS (Arab word): description applicable to songs; poems praising the perfection of the human body. An example of this is the song seven, which praises the gifts of beautiful Sulamita. Even the vigorous description of the fields in spring (7.12-14); Salomon’s wedding cortege (3.7-11); and the strength of  love in song 8.6-9, between others.

B) Other songs clearly defined, repeating and functioning as refrains:

I implore you,

women of Jerusalem,

do not awake, do not show love

before is wished.

 

Verses sang by the masculine character in C.2-7; 3-5; and 8-4. Probably, this strophe would be sing by the chorus or the public, in a similar form to the later Hasidic songs. The same repetition occurs in the verses of embrace that she, the beloved, recites two times:

 

His left arm under my head;

with the right one, he hugs me.

(C. 2-6; 8-3)

 

Or in the possession of the lover (C. 2-16; 6.-3):

 

C) Phrases or brief texts linking two songs, introduced to construct a dialogue and subsequent theme action; for example announcing the arrival of the groom singing to the spring:

flowers are budding on hearth,

on our earth;

fig trees ripen their fruits;

blooming vineyards exhale their aroma;

get up my  friend, my beautiful friend, come on!

(C. 12-13)

 

Or, when friends of the bride -- in the Chorus – inquire about the qualities of her lover (masculine wasf):

 

On what your lover is superior to other ones,

for you to entreat us like this?

(C. 5. 8-9)

 

And she says how his Beloved is (wasf); or, when the chorus begs Sulamita to dance and a following question gives place to an extensive feminine wasf praising the bride (C. 7. 1-10).

 

We were able to establish that the Song of Songs’ lecture offers diverse interpretations awaking subtle mystical-poetical channels  of   exploration ;   firstly  as  an  allegorical  mystical poem, a dialogue between God and man, with frequent allusions to Eden, pervading with the beauty of its fruits, aromas and landscapes -- going back to the first primitive origins, evoking the nostalgia of the lost Paradise... -- : Adam in front of God and God in front of his image:

 

And God saw all what he did was good

(Genesis, 1-31)

 

The Song of Songs is also seen, firstly, as an epic poem about the Jewish people, from their Egypt departure until the still waited arrival of their Messiah. And, secondly, as a love song from man toward woman; which, elevated to the maximum reciprocal measure of devotion, intimacy, communion through body and soul, becomes the image of God among men. Then, why not use a poetical language to express what cannot be transferable, because too subtle and perhaps impossible to define in its whole magnitude.

 

 

Torah scroll

Textos sagrados hebreos en su forma tradicional de rollos.

 

 

 

The west wall -- wailing wall --, or what remains from the second Temple of Jerusalem

 

El muro de las lamentaciones, o lo que queda del segundo Templo de Jerusalén

 

See bibliography and some more pictures at the end of original Spanish paper.