Escritores Poetas de CUBA
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Nadia Ocaña
La sangre está en la memoria
La sangre es una gota que no ve
y cae manchando la sábana
que cubre el cuerpo de lo absurdo.
Doy vueltas y vueltas.
En el centro del foro,
soy motivo de discordia.
Serpiente reptan por mi cuerpo,
quedo estática mientras pronuncio un conjuro,
(se desintegran).
Para contrarrestar el maleficio
cuelgo una cornalina sobre el pecho.
Viro el reloj de arena,
cada grano es una bofetada.
Los que se dicen mis amigos
me vuelven la espalda.
La tristeza ... anida en los precipicios,
la noche se atenaza a mis carnes.
Es agrio el silencio de los ausentes,
la barca sin fondo se va a pique.
Pido ayuda ... nadie capta las señales.
Es un vacío la muerte simuladora de cicatrices,
diente en la boca de un volcán que apunta al eclipse.
Estoy aquí ... gastando recuerdos
que son más que los ahorros.
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Destajo las palabras
para encontrar la hondura del precipicio.
No es tiempo de esperas.
Vuelvo a escribir mi historia,
no he de cometer los mismos errores.
¿Quién puede criticarme?
Visito los sitios en que nunca estaré.
Ahora la sangre no mancha la sábana
que ... inmaculada ...
cae.
Pintura de Nadia Ocaña
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Nancy Pullés
En cualquier lugar
Tengo un tesoro escondido en el fondo de una tumba,
es un diamante en bruto, una Perla Universal,
lo escondí en un arrabal cerca de la catacumba.
La joya que tanto adoro está en el fondo del mar.
El viento me trae noticias, cuando cae el aguacero.
El río que lo ambiciona, me lo quiere arrebatar.
Lo escondo bajo mi seno y lo sabe el mundo entero.
En el monte yo lo tengo ... por si lo quieren robar.
Mi tesoro es de nácar, duermo y lo sueño con besos.
Para cuidarlo le rezo y lo escondo en cualquier lugar.
Lo cubro con lodo, arcilla, piedra y aderezo;
porque el valor de esos huesos nadie puede calcular.
Tengo a mi padre escondido,
nadie lo puede robar...
" Y "
... Y los éxitos han costado tantos llantos...
... Y los llantos han costado tanto tiempo...
...Y el tiempo ha costado tanta inexistencia...
Que el híbrido pensar de agonías de seres descontentos,
se convierte en pesares que afloran cuando sollozan sus
angustias,
quebradas en la luz tenebrosa de sus desalientos...
57
María Antonia Castro
Cántico a José María Heredia
"algunas efusiones de mi musa me sobrevivirán
y mi sepulcro, no ha de guardarme entero"
El viento removía las cenizas
de poemas antiguos,
la inspiración era sonido,
que llegaba desde el Niágara
girando en remolinos.
Erguido sobre una roca, el poeta,
con ojos asombrados, sobrecogido,
como sol ajeno penetraba la vegetación.
¡Qué diferente a la Patria! Cuánto sufrir
por no tener su luz radiante, sus palmas!
¡Ah, Poeta! tu pecho dándole a la pluma soledad,
el aliento de tu ser, tu poesía!
¡Himno majestuoso a la vida!
Cántico armonioso y delicado son los versos a la esposa
"el ángel de consuelo", cuando en la soledad te refugias
es "la musa que calma tu desvelo".
Has sentido el amor, la rosa.
Regresas con manos extendidas,
en busca de la madre para despedirte,
y retener en la memoria su sonrisa hasta el postrer momento.
¡Ahora vuelves! ¡Vibras en tu poesía,
en las aguas vivas que bajan de los cerros,
en el Istacihual, Orizaba, Popocatepel!
y la infinita lágrima de piedad.
Estás aquí y eres sombra alargada
junto al brocal del pozo,
andas por esta casa que atesora tus pasos
impregnando mis manos de estrellas.
¡Vivo, en la canción de este tiempo!
Marcus Accioly, poeta brasileño de Pernambuco,
fotografiado en 1997 por Mariette Cirerol,
en la Casa de José María Heredia, en Santiago de Cuba.
Quiso que le tomara la instantánea sentado en el sillón y frente al secretario del gran poeta cubano.
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Yolanda Franco
La tonadilla mayor
Voy con camisón de sol
deletreando en la memoria
los refranes de la abuela,
tantos, como hebras de luna.
Recuerdo, beso el espejo.
La contemplo muy callada
entre nardos y azucenas,
danzando como lluvia
con manojo de verbenas.
Hubo magia en su ternura
y un regalo a mi inocencia.
enlaza como una ronda
al balanzar su silueta,
cuando el milagro del viento
besa en el jardín su sombra
y un ramo de siemprevivas
con celo la reverencia.
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Belkis Crespo Abreu
Ciudad en el umbral del poema
Hoy mi ciudad es un espejo
que anuncia los cuchillos de la noche
la adolescente que espera en un portal
el lejano quejido de un tambor
Y en el portal no están en venta los valores
el lumínico cartel habla de los otros
y de aquellos que en el parque
invitan a un café.
Y voy a la cita
a contemplar esta aldea que se pierde
entre los versos de Regino
y bebo estas calles que acostumbro
sorbo a sorbo ... las casas se agigantan
los rostros se detienen en el umbral del poema.
Que no filtre el vidrio un sin fin de sombras
a confundirse con esta madrugada
disfraz del borracho que se burla
o acaso miente fingiéndose una historia
en este no estar y ser los otros
los que parten y esperan en el límite
o aquellos en la pared que juzgan
sin importarle habitar en el silencio.
Hoy mi espejo exhibe sus entrañas.
De su libro UN ROSTRO EN EL CRISTAL, 2002
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José Orpí Galí
Anita Ekberg se baña desnuda
en la Fontana di Trevi
Mientras Anita Ekberg se baña desnuda
yo finjo dormir.
Como un gato ensimismado
en la tarde del domingo.
Cuando el agua ilumina su cuerpo
ella reconstruye el mito
en el festín de la madrugada
y sueña una utopía
que la inmortaliza y salva
de ingenua gravedad.
Somos tal vez un pacto
escapado a las leyes de la inercia
sin trampas donde esconder
los ejes del delirio.
Convergencia.
Sobre el hombro de Anita
me acomodo y disfruto
su fosforescente humedad
el hálito viscoso con que anuncia
el pecado y la tristeza.
Ella parece no advertirlo
me deja rozar su cuello helado
y en gesto lúbrico ensaya un beso.
¿Qué haré cuando este tiempo
disuelva la imagen de su risa?
Tiempo-levedad
Tiempo-legado
Con total desamparo
me refugio en la osadía.
Tras el último fulgor
se diluye la luz
y atravieso la ventana.
En la oscuridad de la sala
Anita Ekberg queda inmóvil
con los ojos sin maquillar.
Anita Ekberg bañándose en la Fontana di Trevi
en LA DOLCE VITA, 1960
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Armando Palma Laterrade
Sueño Sideral
El sueño cubre al hombre y lo recuesta frente a la brisa. Delirios de figuras desdibujan el oscuro al zarandeo del párpado. El collar danza, vuelve, dura su estirpe lo que fija el juego. Una mosca lo pica, bosteza a chorros, muestra su dentadura y la lengua un desatino blancogrisáceo. Inclina en vaivén el cuerpo, suprime la realidad del día. El mismo cuerpo husmea siderales contornos, recuerdos del subcontinente. Contempla el silencio, mientras retrae la sien y la baba se lanza al pecho. Misteriosos planetas caen hacia el vacío, brotan seres que se entrecruzan espantados: Hércules, Orión, Venus, la Osa Grande, desfilan todos con arte planetario. Un monstruo espanta a Géminis que tropieza y cae disfrazando su rostro. Un perro ladra desde la luna, corre tras el monstruo que se precipita a la tierra
y despierto asustado.
De su poemario: OTRAS CONCLUSIONES
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